Autor: Luis Romero y Soledad Aronna - Proyecto Regional de
Lechería
Entre la cosecha del forraje y su utilización como
ensilaje ocurren pérdidas variables que dependen de diversos factores.
Muchas de ellas pueden ser evitadas con un buen manejo.
Aquí, una serie de recomendaciones a ser tenidas en cuenta por el
técnico y el productor para lograr eficiencia en el material convervado,
evitando perder calidad y cantidad.
Hay muchas opciones cuando llega el momento de ensilar el material
cosechado.La elección de cuál utilizar estará definida por el volumen de
forraje a almacenar, la humedad del material y el costo del sistema. Los
silos horizontales (bunker, trinchera, tortas) son económicamente
atractivos para almacenar grandes cantidades de alimentos pero su diseño
conduce a una alta pérdida de material almacenado por la alta exposición
al ambiente. Además de la influencia del clima, el material ensilado en
este tipo de silos es afectado por otros factores que incluyen el
contenido de materia seca, la permeabilidad de la pared de los silos, la
superficie expuesta durante el llenado, el periodo del almacenaje y la
manera como el material es removido durante la fase del suministro. Las
pérdidas en silos horizontales son muy variables y están en función del
tipo de diseño: cuanto más altos y angostos sean, menor es la superficie
expuesta y por lo tanto la cantidad de material que se pierde. El tamaño
también influye: las pérdidas mayores en silos pequeños y
proporcionalmente menores en los de grandes dimensiones. Cuando el silaje
se almacena en bolsas, los problemas de llenado, compactado y sellado,
prácticamente no tienen relevancia. La influencia del clima se reduce al
mínimo y las pérdidas por fermentación son muy bajas (6-7%) El factor más
importante que afecta la eficiencia de conservación de un forraje ensilado
es el grado de anaerobiosis que se logra en todo el silo. Teniendo en
cuenta detalles como la velocidad de cosecha, el contenido de humedad, el
tamaño de picado, y la compactación y distribución del silaje, se puede
llegar a ejercer una gran influencia sobre el proceso de fermentación y
las pérdidas de almacenamiento. Fermentaciones eficientes garantizan un
alimento más palatable y digestible, lo que tiende a optimizar el consumo
de MS y por ende, la performance animal.
El proceso de fermentación Los microorganismos aeróbicos crecen
sobre el forraje durante los estados tempranos de la fermentación. Las
reacciones aeróbicas ocasionan un exceso de calor en el silo,
requiriéndose, por lo tanto, un ensilado rápido y un tapado adecuado para
excluir lo más pronto posible el aire presente. Al desaparecer el aire del
silo y establecerse las condiciones de anaerobiosis (falta de oxígeno), se
favorece el desarrollo de las bacterias anaeróbicas benéficas. En primer
lugar, las bacterias productoras de ácido acético disminuyen bruscamente
el pH e incrementan la acidez del silaje. Al mismo tiempo, las bacterias
productoras de ácido láctico se multiplican rápidamente y tienden a
dominar la fermentación. Estas bacterias disminuyen aún más el pH
(alrededor de 4), inhibiendo así el crecimiento microbiano y lográndose
condiciones óptimas para la preservación del forraje. Estos procesos
llevan de una a tres semanas, dependiendo del cultivo que va a ensilarse.
Se debe tener en cuenta que cuanto más rápido se dé la fermentación, mayor
cantidad de nutrientes se habrá conservado. El predominio del ácido
láctico sobre otros ácidos asegura un silaje de calidad, ya que la
fermentación láctica es la fermentación ácida más eficiente
Factores que afectan la conservación de los forrajes ensilados La
fermentación que se logra dentro del silo depende de las decisiones y
prácticas de manejo implementadas antes y durante el proceso de ensilado.
Los factores de manejo primarios que están bajo el control del productor
son:
a) Madurez y
contenido de humedad del forraje
El contenido de MS del material ensilado es frecuentemente la
principal limitante de la preservación satisfactoria del forraje. Cuando
el material es cosechado con el grano en estado de un cuarto de línea de
leche (grano pastoso-duro) aseguramos un silaje con bajo contenido de
fibra indigestible y alta concentración energética. Niveles muy bajos
dificultarán la compactación rápida de la masa ensilada, mientras que
excesos de agua serán un obstáculo sobre el proceso de fermentación y
acidificación del material, diluyendo los ácidos formados y extendiendo
con ello el proceso fermentativo. El lento descenso del pH de una masa
ensilada con exceso de humedad favorecerá la intervención de
microorganismos poco deseables en la fermentación, como las bacterias
formadoras de butírico, Clostridium y otras. Las poblaciones del género
clostridium se encuentran presentes en la tierra, y cuando son las que
dominan la fermentación, dan como resultado un silaje de color negro y
olor rancio con un pH superior a 5. Otro problema que surge de ensilar un
material con exceso de humedad son las pérdidas por lixiviación de
azúcares, proteínas solubles y elementos minerales. Un detalle a tener en
cuenta fundamentalmente cuando se trabaja con materiales con elevado
contenido de materia seca (cultivos pasados o granos muy duros) es
asegurar que la picadora quiebre o aplaste los granos de maíz o sorgo para
facilitar su digestión a nivel ruminal, favoreciendo el ingreso y ataque
de las bacterias del rumen, cumpliendo la función de suplemento
energético. Cuando el grano no es partido es levemente atacado en el
tracto digestivo y una elevada cantidad se pierde por bosteo. En cuanto a
la madurez óptima, las recomendaciones varían con los diferentes cultivos
a ensilar (cuadro 1). Una apropiada madurez asegura el suministro de una
adecuada cantidad de azúcares fermentables para las bacterias del silo y
el máximo valor nutritivo para la óptima alimentación del ganado. La
madurez también tiene un gran impacto sobre la humedad en aquellos
cultivos que no se preorean, como el maíz. Es esencial mantener una
adecuada humedad para que se logre la óptima fermentación bacteriana que,
además, permita la fácil exclusión del oxígeno del silo durante la
confección.
CUADRO 1.
Momento de cosecha y humedad recomendados para distintos
cultivos
Cultivo
|
Madurez
|
Horizontal
|
Tipo de
silo Vertical
|
Hermético
|
Tamaño
de picado
|
|
|
|
%
humedad
|
|
(mm)
|
Maíz
|
línea de
leche, ½ a 2/3 del grano
|
67-72
|
63-68
|
50-60
|
9-12
|
Alfalfa
|
prebotón- 1/10 floración.
Preoreo a ...
|
65-70
|
60-65
|
50-60
|
6-9
|
Cereales
|
grano
lechoso o pastoso blando.Preoreo a ...
|
67-72
|
63-68
|
50-60
|
6-9
|
Gramíneas
|
Primeras
espigas
|
67-72
|
63-68
|
50-60
|
6-9
|
Trébol
|
1/4-1/2 floración.
Preoreo a
...
|
67-72
|
63-68
|
50-60
|
6-9
|
Sorgo
|
Grano
pastoso o pastoso-duro
|
70-75
|
65-70
|
50-60
|
9-12
|
b) Tamaño de
picado del forraje
El tamaño de las partículas del material cosechado es un factor que
influye en el ensilado ya que un picado más fino facilitará la
disponibilidad de los carbohidratos fermentables celulares del forraje
para el medio fermentativo microbiano. Adicionalmente, la compactación
será también más efectiva cuando el forraje esté finamente picado, en
comparación con trozados más gruesos o forrajes ensilados sin picar.
Cuando se trabaja con ensilajes de bajo contenido de MS, el tamaño de
picado reduce su importancia. La longitud del picado más conveniente es de
alrededor de
6
a
12 mm
, dependiendo del cultivo, de
la estructura de almacenamiento y de la proporción de silo en la ración.
Un tamaño de picado muy grande dificultará la compactación, quedando de
este modo mayor cantidad de oxígeno atrapado en la masa del forraje,
generando, finalmente, un incremento en la temperatura y en el
desperdicio. Picados demasiado finos pueden producir algunos trastornos en
los animales, como menor salivación, dificultades en la rumia y acidosis.
c) Llenado,
compactado y sellado
El cultivo debe ser cosechado y almacenado en el silo lo más rápido
posible. Es necesario conseguir una pronta eliminación de aire de la masa
ensilada para limitar el proceso de respiración inicial y evitar
fermentaciones aeróbicas putrefactivas del forraje que derivan en pérdidas
de material por descomposición. Un llenado prolongado puede resultar en
una excesiva respiración y, por lo tanto, incrementar las pérdidas del
silaje. El compactado debe realizarse inmediatamente cuando el material es
almacenado en silos bunker. Las ruedas del tractor son las más utilizadas
para el pisado, debido a que ofrecen mayor peso por unidad de superficie
en relación a otros rodados. Para una adecuada preservación del ensilaje
durante largos períodos, debe aislarse del ambiente atmosférico. Esto se
consigue procurando la impermeabilidad de las paredes y colocando
cubiertas sobre el mismo. El silo puede ser tapado con una cubierta que
quede en estrecho contacto con el material para prevenir la penetración de
aire y lluvia dentro del silaje. Un plástico de buena calidad, cubierto
con neumáticos en desuso, es el método más común para cubrir y aislar la
superficie del silo. La protección que provee es altamente variable y
depende de la técnica de sellado y de las propiedades físicas de la lona,
que puede cambiar durante el almacenaje.
Generalmente, las mayores pérdidas se dan en la parte superior, en
las puntas y en los costados contra la pared. En los silos bolsas, si bien
las pérdidas de material por fermentación son reducidas al mínimo, existe
un mayor costo dado por la bolsa y el embolsado. La conservación del
material en silos del tipo bunker o puente implica una menor erogación
inicial de dinero, pero el nivel de pérdidas que se da durante el
almacenamiento del forraje es el que determinará si es más conveniente
incurrir en un mayor gasto al momento de la confección del silo o perder
un monto mayor cuando el silo no fue bien confeccionado y tapado.
Otras
pérdidas:
Extracción y
suministro:
En el
momento de apertura del silo y durante el suministro se produce un
deterioro aeróbico ya que el silaje es expuesto al aire, cambia la
composición química, pH y temperatura, y se altera tanto la calidad como
la cantidad de forraje. El material deteriorado se presenta normalmente de
color blanco o descolorido, con una pobre calidad, un menor consumo y
además puede contener toxinas que causen trastornos a los animales,
dependiendo del nivel de consumo. Para disminuir éstas pérdidas, se deben
tener en cuenta los siguientes aspectos: oextraer y suministrar
diariamente sólo la cantidad a utilizar. outilizar algún sistema mecánico
de extracción para evitar la remoción de la pared y la masa del silo.
otapar el extremo abierto cada vez que se extrae el material para evitar
la entrada de oxígeno. otapar posibles roturas que puedan aparecer en
distintas partes del material cobertor. otener comederos o lugares de
suministro que disminuyan al mínimo las perdidas durante el consumo.
osuministrar la cantidad de silaje que los animales pueden comer en el
día, evitando los remanentes que se deterioran (toma olor desagradable) y
producen problemas en el consumo.
Autor: Luis Romero y
Soledad Aronna - Proyecto Regional de Lechería
Recopilado por Ing. Wagner López Rodríguez
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