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Cuatreros al Asecho.

Las bandas organizadas que roban ganado dejan más de 30 millones de colones en pérdidas por día.


Muchos ganaderos han sido amenazados de muerte y por eso solo 2 de cada 10 víctimas denuncian.

La tranquilidad que solo da la vida en el campo se transformó desde hace un mes cuando unos cuatreros destazaron las vacas de doña Maritza: de la noche a la mañana la dejaron sin nada.


Unos toros ya son de otro dueño, pues el temor de que los delincuentes la visiten de nuevo la obligó a venderlos.


Cerca de allí vive don Paco, a él ya solo le queda una vaca de 6 que tenía: estos 2 vecinos de Acosta ven como sus potreros ya no son seguros.


Pero cuando se habla de robo de ganado no estamos frente a personas inexpertas, detrás de esto hay bandas organizadas que cometen sus delitos en prácticamente todas las zonas ganaderas del país.


Según estimaciones de las autoridades, al año el robo de ganado deja pérdidas por 11 mil millones de colones, esto equivale a 30 millones diarios.


La Policía no cuenta con datos estadísticos que revelen la trascendencia de estos delitos, ya que se estima que solo un 20% de los afectados denuncian por temor a represalias, como por ejemplo un ganadero de Liberia a quien incluso lo han amenazado de muerte.

Hay varias formas en que operan las bandas que roban ganado, una es robarlo para el destace, pero además una de las preocupaciones de esta forma de delito es que la carne no reúne las condiciones mínimas de higiene y así se vende después a los comercios.

Se conoce de algunas carnicerías que son parte de estas organizaciones y reciben la carne., pero también en muchos casos roban cabezas de ganado para venderlas en otras zonas del país, algo muy común en la zona norte donde los finqueros dicen sentirse manos arriba.

Pero no todo está perdido, en Santa María de Dota los vecinos se cansaron del robo de ganado y decidieron unirse para poner al hampa manos arriba.


70 ganaderos de la zona de Los Santos integran un programa de la Fuerza Pública y el 911 para emitir alertas tempranas.


Con solo una llamada de emergencia a la Policía local, se activa una alerta que llega hasta los teléfonos del resto de ganaderos de forma casi inmediata.


Una voz robotizada les informa que algo sucede: doña Marianita es parte del proyecto, pues ella fue víctima de los cuatreros, pero hoy ya se siente segura.


Mientras las bandas organizadas planean su siguiente golpe, usted puede acudir a la Policía para organizar a su comunidad.


Se ve doloroso, pero acciones tan sencillas como marcar el ganado podría evitar que el hampa convierta su finca en un matadero a cielo abierto.

 

Natalia Romero 
Adaptación Teletica.com
21 de Setiembre, 2.009